Musicados recomienda…

Armonías y suaves cantos

Las mujeres olvidadas de la música clásica

Anna Beer

Con esta primera recomendación de lectura inauguramos una nueva sección en el blog: Musicados recomienda. Pretende ser una ventana informal a través de la que hablarte de manera más personal acerca de aquello que me gusta -o no- del mundo de la música «clásica». Lecturas, audiciones, personas y personajes, películas, documentales, actividades, reflexiones… Un espacio en el que divagar, una forma de entablar conversación contigo, de mostrarme quizás menos académicamente.

Y porque me gustaría que fuese una conversación, me encantaría conocer tus opiniones, tus preferencias, tus inquietudes, tus dudas. Estaría feliz de leerte: te animo a utilizar los comentarios o a escribirme de forma privada gracias al formulario de contacto.

Pero para comenzar, permíteme hablarte de este texto. Armonías y suaves cantos. Las mujeres olvidadas de la música clásica, es un ensayo de carácter divulgativo en el que la autora, Anna Beer, presenta de manera bastante amena -y prestando atención a detalles como el contexto histórico, social, político y económico- la biografía de ocho mujeres compositoras. Evidentemente, «no están todas las que son, pero son todas las que están»: Francesca Caccini, Barbara Strozzi, Élisabeth Jacquet de la Guerre, Marianna Martines, Fanny Hensel, Clara Schumann, Lili Boulanger y Elizabeth Maconchy.

En mi opinión, es una elección bastante equilibrada, aunque sabe a poco. En ocasiones, echo en falta más detalles acerca de las obras o de las circunstancias de vida y de trabajo de estas mujeres. Sin embargo, en conjunto resulta una lectura estimulante y, lo que es más importante, motivadora: al menos yo buscaré en el futuro más información acerca de todas ellas.

Con el objetivo de mostrar que han existido mujeres compositoras en todas las épocas y que no se trata de un fenómeno nuevo (como algunos dinosaurios del mundillo pretenden hacernos creer), la autora realiza un pequeño recorrido temporal desde el primerísimo Barroco hasta el siglo XX. Por supuesto, podría haber viajado todavía más lejos e incluir, por ejemplo, a Maddalena Cassulana o, aún anterior a ella, Hildegarda von Bingen. En algún sitio leí que incluso la pieza musical más antigua que se conserva, un himno sumerio que data aproximadamente del año 3400 a.C., podría haber sido escrito por una mujer, una sacerdotisa. Pero confieso que he buscado la referencia sin encontrarla, así que lo escribo con la letra pequeña. Por cierto, que de Hildegarda von Bingen también existe una estupenda biografía, muy fácil de leer, de Régine Pernoud (publicada en castellano por Paidós, en su colección «Testimonios»; hablaré de ella en una próxima entrada).

Volviendo al ensayo de Beer, es muy interesante leer cómo las mujeres que se dedicaban profesionalmente a la música debían bregar con la sombra de la cortesana. La escena les convertía en figuras públicas y ese espacio, el público, había estado tradicionalmente reservado a los hombres. En ese contexto, los hombres perdían su posición privilegiada, que se veía amenazada al tener que compartirla con las mujeres. Esto, en muchos casos, provocaba reacciones injustificadas, en ocasiones incluso violentas, atacando a las mujeres que encontraban el valor de enfrentarse al statu quo imperante.

Ser la primera en cualquier campo nunca es fácil. Faltan referentes en los que apoyarse y se ignoran los obstáculos que se deberán enfrentar, cómo enfrentarlos y cuáles pueden ser los puntos de apoyo. Estas mujeres fueron todas pioneras, todas fueron las primeras. Porque la historia se encargó de olvidar a aquellas que ya habían roto barreras con anterioridad, de forma que las que llegaron después desconocieron la labor de sus predecesoras. Actualmente se está llevando una gran labor de recuperación y de reescritura de la historia, que ha dejado fuera a la mitad de la población. No se trata de cambiar el pasado, sino de ser justos con él, incorporando todos sus matices.

Por otro lado, las mujeres que, a pesar de las dificultades, decidieron dedicarse a la música, ejercieron su labor rodeadas de hombres. ¿En qué lugar les colocaba esto? Se desconfiaba de ellas y se les acusaba en general de falta de «decencia». Muchas debieron sortear, con más o menos tino, esta consideración. Algunas la asumieron y la aprovecharon, como Barbara Strozzi; otras, decidieron restringir su actividad al ámbito privado, como Marianna Martines o Fanny Mendelssohn (si bien esta última se vio obligada a ello, más que elegirlo por voluntad propia). Unas pocas lograron su propósito y fueron reconocidas en vida, aunque olvidadas tras su muerte. Y el caso especial de Hildegarda von Bingen le permitió, por su condición de religiosa, expresarse artísticamente utilizando el argumento de la inspiración espiritual (aunque ella también hubo de luchar lo suyo antes de conseguirlo). La contraportada del libro lo resume de esta manera:

Desde el nacimiento de la música clásica, las mujeres que se atrevieron a componer fueron tratadas, en el mejor de los casos, con condescendencia: su vida sexual era objeto de escrutinio y a menudo sería para cuestionar su autoría. Sin embargo, las ocho protagonistas de este ensayo […] desafiaron las convenciones sociales que trataban de excluirlas del ámbito artístico y, pese a las adversidades, lograron fraguar una obra propia.

Afortunadamente, hoy en día son cada vez más las mujeres que reivindican su derecho a compartir la escena pública junto a los hombres. En el ámbito musical, si prestamos un poco de atención comenzarán a resonarnos nombres de compositoras y directoras, de intérpretes de instrumentos tradicionalmente masculinos, de gerentes de orquestas y directoras de teatros y presidentas de fundaciones. Todavía queda mucho camino por recorrer, pero nuestros pasos son firmes. Muchos hombres ya caminan a nuestro lado y estoy segura de que, poco a poco, se nos irán uniendo cada vez más. Porque, además de tratarse de una cuestión de justicia, es también la forma de evitar la pérdida del talento de la mitad de la población. Y eso, nos beneficia a tod@s.

Para terminar con un poco de música, te propongo la escucha de uno de los números que forman Das Jahr (El año), colección de piezas para piano compuesta por Fanny Mendelssohn. En ella, cada mes está representado y, además, se incluyen tres números más titulados «Postlude», «Notturno-Chorale» y «Abshied von Rom» (Partida de Roma). Existen varias versiones de esta obra, pero yo te propongo la de Sarah Rothenberg, que me parece de especial delicadeza. Escuchamos «Postlude».

Si has leído, o te animas a hacerlo, este ensayo, ¿qué te ha parecido? ¿Conocías a estas compositoras? ¿Conoces a alguna otra que nos quieras descubrir?

Armonías y suaves cantos. Las mujeres olvidadas de la música clásica ha sido publicado por la editorial Acantilado en la traducción de Francisco López Martín y Vicent Minguet. La primera edición es de abril de 2019 y está agotada, pero ya está a la venta la segunda. Puedes adquirirlo en tu librería de cabecera o directamente en la página web de la editorial. Por favor, apoya al comercio de proximidad.

La edición original en inglés, Sounds and Sweet Airs: The Forgotten Women of Classical Music, es de 2016.

Licencia de Creative Commons

María Setuain Belzunegui. 2021 Licencia de Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Sin Obra Derivada 4.0 Internacional.


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¡Genial! Ya estás en la lista.

6 comentarios sobre “Musicados recomienda…

  1. ¡Me encanta!, menos mal que, poco a poco, se está dando a conocer esa mitad de la historia olvidada, lamentablemente se ha dado en todos los ámbitos.
    Todas unas pioneras y mujeres valientes que se atrevieron a romper los moldes que una sociedad machista les había otorgado. Queda tanto por hacer todavía… que mi reflexión es: “¿Por qué hablas en pasado?”
    Quiero saber más y más.
    Deseando leer una nueva publicación. No sabes lo que aprendo con tu trabajo.
    Gracias por tu dedicación.

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    1. ¡Muchas gracias por tu comentario y tu fidelidad, Cristina! No sabes lo que me anima a seguir trabajando…
      Efectivamente, queda mucho por hacer y aunque el camino es largo y avanzamos lentamente, lo importante es que no dejamos de dar pasos hacia adelante por muy pequeños que sean.
      Espero que te animes con esta lectura.
      Un saludo,
      María

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  2. Me ha gustado muchísimo el artículo. Me parece maravilloso, ya es hora de poder conocer la historia de todas esas mujeres que lucharon por formar parte de un mundo que se les negó. Gracias por habérmelas descubierto.

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